miércoles, 13 de mayo de 2015

“SENTIDO COMÚN”

En Más de lo mismo tenemos un espacio abierto para aquellos amantes de la escritura. Hoy hacemos una reflexión sobre lo que llamamos el “sentido común“.


Muchas veces nos preguntamos el porqué de las cosas, la vida misma y los acontecimientos, y nos encontramos de frente con un cuestionamiento sencillo cuya respuesta pareciera clarificarlo todo “¿Qué sentido tiene?”, quizá lo que más nos hace sentir impotentes es que al tratar de resolverlo adivinamos que “nada tiene sentido”. Más aún, el sentido no es una respuesta, es una búsqueda.


Hay una razón lógica por la cual el sentido NO es común: considerar la comunidad difiere profundamente de considerar  al individuo en toda su complejidad, es por esto que la búsqueda del sentido es un proceso solitario de indagación personal, en el cual nos confrontamos con nosotros mismos y con el mundo, pero es ésta tal vez la única oportunidad en la que el mundo interviene, cuando lo confrontamos y/o lo hacemos parte de nuestra existencia, sin embargo no es el mundo quien nos ofrece el sentido que necesitamos.


No sólo nuestro criterio es válido, sino que es necesario corroborarlo mediante el contacto que establecemos con la realidad. Es importante sopesar nuestro sentido al darnos la oportunidad de conocer el de los demás, de lo contrario nuestra búsqueda quedaría inconclusa, tendríamos una visión subjetiva y absolutista del afuera, y lo que creemos real sería sólo la construcción de nuestro imaginario. En la búsqueda de la verdad es necesario conocer todas las perspectivas posibles, y para ello es necesario considerar también el imaginario colectivo y disponernos a conocer convicciones distintas a las nuestras.


Hay varias cosas que no debemos olvidar: la felicidad es una elección, la opción de hacernos dueños de lo que creemos y vivimos, una construcción interna del sentido, de la identidad, no una dependencia de lo que nos rodea. Cada ser humano es un mundo único, que sin embargo, por su propio bien y desarrollo, requiere aprender de los demás y permitirse a sí mismo el beneficio de la duda, no debemos olvidar que cada teoría que poseemos es un experimento y por tanto es susceptible de ser modificada.


A veces le damos una valoración muy elevada a los principios que se constituyen básicamente del cliché, esquemas maladaptativos tempranos y de los criterios forjados por la tradición. Es importante entonces saber que la labor del individuo como tal en su constante exploración y su lucha por el auto perfeccionamiento radica en cambiar y reinventarse, que los principios son siempre relativos y mutables, tanto como el ser humano, porque de lo contrario, serían dogmas.


Arículo escrito por: Jessica María Mesa Castro


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